El amor de tu vida eres tú mismo

amor propio
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El amor de tu vida eres tú mismo

“Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance de por vida.” (Oscar Wilde)

El síntoma más evidente de que estás cultivando el amor hacia ti mismo es un aumento notable de tu energía vital, lo que mejora tu salud física, mental, emocional y espiritual.

Desde nuestra niñez, hablar del amor se ha considerado casi tema tabú, me cuesta encontrar a alguien de mi generación (aquellos maravillosos años 80) capaz de decir sin temor “te amo” (como mucho algún “te quiero” aislado)… como si mostrar tus sentimientos fuera un síntoma de debilidad que expone tu vulnerabilidad dejándote indefenso ante una sociedad disfuncional (emocionalmente hablando). O como si ocultarlos te hiciera más fuerte. Absurdo. Quizás tu incapacidad para amar tenga que ver con tu incapacidad para amarte y eso justamente sea lo que te impide mostrarte tal y como realmente eres. ¿Será por eso que la falta de amor propio cada vez es más notable?

Enamórate de ti

“No hay amor suficiente en este mundo capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma.” (Irene Orce)

Enamorarte de ti significa priorizarte, aceptarte, sentirte, respetarte, cuidarte, valorarte, conectar contigo. Así que hazlo de forma salvaje. Enamórate de ti cultivando tu amor propio. El resultado es un orgasmo gigante, no solo emocional sino personal, profesional, económico, etc. ¿Esto que significa? Que cuando te transformas internamente se produce poco a poco una profunda transformación externa (con final feliz) en todos los aspectos de tu vida: te sientes mejor físicamente, mejora tu situación económica, tus relaciones sentimentales dejan de ser tóxicas, te desarrollas plenamente a nivel profesional, etc. ¡Se produce una auténtica (r)evolución en tu vida!

Amor no tiene nada que ver con romanticismo, de hecho el amor romántico es uno más entre tantos. El único amor que realmente necesitas para ser feliz es el amor propio, lo cual siempre parte de la percepción que tienes de ti mismo, directamente proporcional a tu nivel de aceptación e inversamente proporcional a tu nivel de vacío interno.

Que no te engañen: la soberbia, el orgullo, la arrogancia, la chulería extrema, la incoherencia, la agresividad o la prepotencia también denotan una falta de autoestima. La verdadera autoestima es sinónimo de humildad, modestia, empatía, generosidad, altruismo, seguridad, respeto, paz interior, sabiduría y plenitud.

Al mejorar tu autoestima, no solo te liberas y te elevas, sino que te empoderas, dándote la oportunidad de conocerte para saber quién eres y también para qué vales, siendo ésta la forma más sensata de conocer tu valor para desarrollarte personalmente y profesionalmente de manera consciente y plena.

Mejora tu autoestima para mejorar tu vida

“La vida te trata tal y como tú te tratas a ti mismo.” (Louise L. Hay)

Aceptas el amor que crees que te mereces, sin autoestima lo más probable es que tu listón sea muy bajo… lo mismo pasa con el resto de aspectos de tu vida. Todo empieza por dentro. No puedes dar lo que no tienes: date amor. Tu autoestima es la percepción que tienes de ti y tiene mucho que ver con estar contento contigo. Autoestima es sinónimo de amor propio, por tanto, mejorar tu autoestima es un proceso de autoenamoramiento que no tiene nada que ver con el narcisismo (eso es propio del ego y también denota una falta de autoestima).

Su origen está en las interpretaciones de lo que vives, especialmente durante tu infancia cuando se empieza a gestar tu autoconcepto en base al cual se desarrolla tu personalidad. Al mejorar tu autoestima irremediablemente mejora tu vida porque te das la oportunidad de conocerte: ¿si no te quieres como vas a saber lo que quieres? al amarte, puedes entonces valorarte y esto te permite brotar hacia afuera para florecer poniendo en valor tus cualidades innatas. Cualquier proceso de cambio personal y profesional debería empezar por tu amor propio, esto incluye tu marca personal, emprendimiento o reinvención laboral.

La industrialización del sistema educativo

“No quiero una nación de personas inteligentes, quiero una nación de trabajadores”. (John D. Rockefeler, fundador de la Junta General de Educación, 1903)

Tu entorno social, cultural y familiar también influyen en tu falta de autoestima… y la educación industrial que recibes (propia de Occidente) tampoco ayuda, todo lo contrario: la escuela prusiana es el modelo en el que se basa el sistema educativo tradicional, un sistema que nace para formar a una mano de obra dócil (dócil es sinónimo de sumiso).

La industrialización del sistema educativo y laboral (principios del siglo XX) fruto de la Revolución Industrial provocó que el término “educación” perdiera todo su sentido: la palabra “educar” del latín “ex ducere” significa sacar lo mejor de cada uno, dar al que aprende los medios para abrirse al mundo y encauzarlo al pleno desarrollo de sus posibilidades, extrayendo sus valores, cualidades y virtudes destacadas de adentro hacia afuera, sin embargo lo que el sistema industrial persigue es adoctrinar(nos) de afuera hacia adentro, estandarizar(nos) y desempoderar(nos) a través del miedo y la inseguridad personal que nos hace buscar constantemente la seguridad (laboral, emocional, social, económica, etc.) alimentando un sistema que nos prepara para llevar un estilo de vida mecánico y prefabricado totalmente alejado de nuestra verdadera esencia en un mundo que ya no existe.

La escuela es como una fábrica

“Ve a la escuela, consigue un empleo y ahorra dinero.” (Tus padres)

Seguro que te suena. La crisis comienza en los colegios. Y cuando hablo de crisis no me refiero a la crisis global, sino a la crisis existencial que la mayoría sufrimos de forma individual a lo largo de nuestra vida (¿te resulta familiar?). Nos adoctrinan para estudiar, trabajar, comprar, endeudarnos y esperar con ansias una jubilación que con suerte igual tocamos. Esto es transgeneracional, se transmite de padres a hijos: “Tienes que estudiar, sacar buenas notas, estudiar un carrera con salidas y buscar un buen trabajo.”

Somos iguales porque nos han educado para serlo, la escuela es como una fábrica. Tratar de encajar en la sociedad nos vuelve enfermos. Ser diferente significa dejar de ser ese personaje que te has creído para ser tú mismo y eso es un acto de valentía en una sociedad que desprecia la diferencia, que margina a los que destacan y que se burla de aquellos inconformistas que se atreven a cuestionar las cosas. Desaprender y reinventarse, pensar diferente, saber quién eres y para qué vales: en la nueva era del conocimiento la DIFERENCIACIÓN es la clave para desatar tu potencial; encontrar tu rareza, aceptarla y ponerla en valor es el primer paso para crear tu marca personal y colocar tus dones naturales al servicio de los demás con el fin de vivir de tu talento y hacer aquello que amas. Sin dramas, eso es triunfar. Si todo esto parece tan bonito y evidente… ¿por qué resulta tan difícil en la práctica?

Estamos diseñados genéticamente para triunfar pero nos programan sistemáticamente para fracasar. El mayor obstáculo para el éxito es la comodidad y el conformismo, por eso desde que somos pequeños nos educan para evitar los cambios a base de miedo.

Te programan para NO tener autoestima

“Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento.” (Eleanor Roosevelt)

La escuela te desempodera porque te programa para obedecer órdenes sin cuestionarlas, preparándote para un sistema moderno de esclavitud llamado “sistema laboral”, matando tu creatividad y aniquilando por completo tu autoestima a través de un sistema de pruebas estandarizadas (exámenes) que utiliza los mismos criterios para todos por igual, con calificaciones que no miden tu valía (notas) sino que determinan si eres apto o no para el sistema laboral, premios y castigos según tu comportamiento, jornadas escolares con asignaturas diferenciadas por bloques, sistema lineal (no orgánico) con diferentes niveles académicos, etc.

Aprendemos con miedo, por eso tenemos tanto ego: tu ego es tu máscara, tu coraza, tu instinto de supervivencia, ese falso concepto de identidad que recubre tu verdadera esencia. La falta de autoestima es el campo de cultivo perfecto para tu ego, fruto de lo cual en la edad adulta nos aferramos a trabajos y personas que en realidad no nos gustan (hemos sido adoctrinados para ello y todo eso nos produce una falsa ilusión de estabilidad).

Nos asusta ser libres porque llevamos el miedo programado en nuestro cerebro y no nos creemos capaces de serlo. ¿No te parece extraño que siendo tan vital (para tu desarrollo personal y profesional) no haya ninguna asignatura en el colegio sobre autoestima, amor propio o inteligencia emocional? Saca tus propias conclusiones.

Amarte es un (auto)regalo

El amor de tu vida eres tú mismx. Si quieres descubrir las claves para amarte descarga gratis mi nuevo Decálogo del Amor Propio: el punto de partida ideal para empezar a sentirte más guapx por dentro y por fuera.

“Voy a ser franca: tú no me has dejado de importar. Pero cielo: yo tampoco me he dejado de querer.” (Bebi Fernández)

Quererte es fundamental para conocerte y conocerte te llevará a ser mucho más libre porque sabrás exactamente lo que necesitas para ser feliz: esa liberación es la transformación que necesitas para reinventarte profesionalmente y sentirte mucho más a gusto con tu vida. El punto de partida por tanto es amarte, cultivar ese amor propio y trabajar en tu autoestima.

Para salir del conformismo y del sufrimiento y dejar de tener una experiencia de vida dolorosa, infeliz y limitada, debes empezar por cuestionar tus creencias autolimitantes, detectar tus comportamientos de autosabotaje y aceptar un sinfín de cosas. Todo comienza con la comprensión y la aceptación, lo cual requiere de un gran trabajo de humildad, valentía y honestidad por tu parte; a partir de ahí podrás trabajar en tu autoconcepto, tu autocuidado, tu empoderamiento y tu emancipación emocional definitiva. Esto es lo que te permite de verdad conocerte personalmente y reinventarte profesionalmente para prosperar y tener una vida mucho más plena y abundante, alineada con tus valores. Una persona transformada es una persona que se ama. Tú eres el amor que buscas, cuando te encuentres habrás encontrado la verdadera riqueza.

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